La llamada se produce el pasado 9 de mayo. En la pantalla del teléfono, aparece un número iraquí. El comunicante, tras un breve saludo, se limita a informar a la mujer, hermana de un marroquí vecino de Terrassa, que el hombre ha muerto en el transcurso de unas explosiones en la ciudad iraquí de Faluya. Se había desplazado, tras pasar por Siria, para luchar en las filas del Estado Islámico.
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