BOGOTÁ, Colombia – Unidades navales de Colombia y Estados Unidos coordinaron el decomiso de 2,3 toneladas de cocaína de un semisumergible y arrestaron a sus tres tripulantes en la costa Pacífico del país sudamericano, en el marco de la Operación MARTILLO, según autoridades colombianas.
El decomiso logró evitar que la cocaína avaluada en US$71 millones llegara al mercado, siendo la primera vez desde 1993 que autoridades colombianas confiscan una embarcación de transporte de drogas con la tripulación a bordo, según la Armada de Colombia.
La embarcación de fibra de vidrio, de unos 13,1 metros de longitud y 1,99 metros de ancho, fue interceptada a 43 millas de la costa en el Pacífico Oriental, en un operativo del que participaron unidades de la Armada, la Guardia Costera y el Ejército de Colombia, con la asistencia de la Armada estadounidense.
El USS Ingraham, que fue destinado en marzo por siete meses a la zona de responsabilidad de la Cuarta Flota de EE.UU. en el Caribe y el Pacífico Oriental, brindó ayuda marítima y aérea. La fragata, con una tripulación de 200 efectivos, fue enviada como apoyo para la Operación MARTILLO, un operativo multinacional que procura desarticular las organizaciones criminales transnacionales limitando su capacidad de utilizar Centroamérica como zona de tránsito.
El semisumergible navegaba desde Sanquianga, un parque nacional en el departamento de Nariño, en la costa del Pacífico cerca de la frontera con Ecuador. Cuando los agentes decomisaron la embarcación, descubrieron el cargamento de droga y entregaron a los tres tripulantes – dos colombianos y un ecuatoriano – a las autoridades estadounidenses.
El golpe fue significativo porque habitualmente las tripulaciones arrojan el cargamento ilícito al mar antes de que lleguen las autoridades. Éste fue el primer semisumergible que las autoridades colombianas han confiscado este año, informaron fuentes militares colombianas.
Colombia, uno de los tres principales productores de cocaína en Sudamérica, decomisó más de 166 toneladas de cocaína el año pasado, asestando un duro golpe a los grupos delictivos, entre ellos las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que financian sus actividades ilegales con las ganancias obtenidas del narcotráfico.
Estos cargamentos ilícitos suelen ser enviados mediante semisumergibles que se desplazan cerca de la superficie y son capaces de trasladar toneladas de cocaína. Desde 1993, las autoridades Colombianas dijeron haber interceptado 83 embarcaciones, según informes de prensa.
El decomiso se produce en medio de las conversaciones de paz cuyo fin es encontrar una solución al conflicto colombiano con las FARC que ya lleva 50 años. Las esperanzas resurgieron a comienzos de este mes en cuanto a que dichas conversaciones podrían ayudar a reducir la producción de cultivos que abastecen el comercio ilegal de drogas.